A medida que se acecaba el final de 2009, las publicaciones musicales más diversas se dedicaban a publicar listas de lo mejor del año y de la décasda. Comparando las listas de esas variadas publicaciones musicales, hay que señalar lo poquísimo que diferían unas de las otras, así como lo previsible de la mayoría a poco que estés familiarizado con la línea editorial que si del Rockdelux, que si de Mondosonoro, etc. Es decir, variedad poquita y amiguismo mucho, especialmente en las listas anuales.
Fuera de lo que es el papel, en el mundo aparte de los blog y webs musicales independientes, la cosa ha estado más interesante. Menos intereses creados, críticos y redactores más atentos y con menos deudas de gratitud. Por lo que sea, la siempre entretenida costumbre de pasarse diciembre asintiendo o enfadándose uno al leer las famosas listas, es cada vez más interesante frente a la pantalla y, por contra, más tediosa cuando hay que pasar páginas: hasta ese mínimo esfuerzo parece innecesario si es para descubrir que, saquen lo que saquen Los Planetas, bueno (aunque puede que no siempre "tan tan bueno"), malo (que no suele ser el caso) o regular (nadie, tampoco J, es infalible), va a ser nº1 la lista que mejor se le acomode en Rockdelux. O que el truño de turno de Dorian va a estar entre lo mejor del año en Mondosonoro -y, por no quedarse corto, entre lo mejor de la década, junto con Sidonie y no sé cuántos dislates más-.
Por contra, entre las redes de musiqueros anónimos y sin nada que perder, blogues y más blogues descollan por su falta de prejuicios bien entendida, por su buen gusto y por su sorprendente memoria. Bien por ellos.
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Lejos de las listas, con la tranquilidad de haber dejado pasar el medio mes que, ya sí, me separa del momento de efervescencia de estas clasificaciones, que pretenden fijar los puntos cardinales del año musical y además adjudicar números ordinales a los elegidos, por mi propio disfrute y por ejercitar la memoria a capricho, me apetece sacarme de la manga unos cuantos posts que, después del 2009, vuelvan la vista atrás sobre lo escuchado, visto, vivido y hecho en Música; con mayúsculas, Música como un todo en el que cabe... todo -todo lo que suene y emocione- y del que se aprovecha todo -todo lo que no suena gastado, manido, sin vida-.
Lo de la década se lo dejo a los profesionales, que ya lo han hecho, muy mal -dejándose la mayoría fuera de los tops discos tan importantes como 'Give Up' de The Postal Service, que marcó un hito y aún hoy suena a pop perfecto y actual; o el debut de Clap Your Hands Say Yeah, temas rotundos de principio a fin y un sonido que pocas veces se logra: lo-fi abrasivo y definición cristalina en una colección da canciones que te ponen patas arriba y que, además, unen música sin freno y letras sin tópicos-. Me conformo con mi año musical y sus puntos detacados para mi, sin ordinales desde luego, y sin siquiera atender a la fecha de publicación de los discos, que es un criterio muy poco válido, creo yo.
En fin, todo esto ha sido introducción. En el siguiente post toca ya contar algo que no sean reflexiones metamusicales, metacríticas, meta... algo.

Madre mía... Más razón que un santo!!! En fin, es como si uno se fiase de "Fotogramas" para saber cuáles son las mejores pelis. Malament.