...está la virtud de anotar ideas, sucesos, frases sueltas y por supuesto direcciones, nombres y horas del día, en un cuaderno.
Y al filo de la medianoche, cuando por fin refresca en verano, hacer cómputo de el día y que, de la mezcla de eventos memorables, minúsculas miserias, grandes y pequeñas alegrías y tristezas, encuentros casuales y planes cumplidos, cosas que salen bien y que salen mal, con el panorama al fondo -el que corresponda: la ciudad sucia, el campo en silencio, el mar inmenso o una minúscula y compartida habitación de hospital; el cielo siempre encima, incluso cuando no lo vemos- aferrarnos a las emociones que nos sacudieron y sacar en claro un texto, ponerlo por escrito o no pero, en definitiva, oponer una revolución auténtica a la reaccionaria velocidad que nos excede cada vez más; oponerle un poco de calma, de paciencia para con uno mismo.
Hacer balance del día al borde del sueño es revolucionario.
Es una revolución constante e individual que sólo puede llevar a cabo desde su cuarto quien, incluso cuando está parado y solo, no deja de viajar y enamorarse. Y se enamora cada vez más explosivamente. Y viaja cada vez más lento.
Viajar lento y enamorarse hasta las entrañas. Y escapar de aquellos a los que les damos igual, a los que están dispuestos a pisarnos y que quieren ponernos a bailar su canción horrenda hasta que caigamos fulminados: viven de eso. Esos quienes a los que, en definitiva les importamos tan poco que es lo mismo que si declararan públicamente que quieren vernos muertos. Eso, al menos, sería más honesto.
Lanzar ideas sueltas al infinito es estupendo. Pero nos volveremos aún más pobres si, nosotros mismos, luego no recogemos al menos un par de ellas.
Lo de antes han sido las mías de hoy. Espero no haber resultado demasiado cursi, ni aburrido. Lo cierto es que yo me siento bien, tranquilo y nuevo.

4 jul 2009 | 09:17 AM
:7))
buenos días, primo. aquí estamos para la segunda parte de todo esto, el que recoge y lee lo que tu has guardado el día anterior. Cuenta con ello. un abrazo.
4 jul 2009 | 10:08 AM
Y yo me siento bien, tranquila y con ganas, después de desayunarme tu texto.